Espiritualidad teresiana
ESPIRITUALIDAD

La formación Teresiana tiene una espiritualidad profunda que brota de la herencia que nos dejó San Enrique de Ossó y Santa Teresa de Jesús.

TERESA DE JESÚS y ENRIQUE DE OSSÓ son testigos y maestros en el TRATO DE AMISTAD con Jesús. Teresa vivió una relación afectiva y creyente con la Humanidad de Cristo hasta unirse en alianza con un amor que abraza a todas las criaturas. El testimonio de Enrique de Ossó nos invita asumir un proceso de identificación con Cristo hasta "pensar, sentir, amar y actuar como Él", como un RITMO vital por el que le CONOCEMOS Y AMAMOS PARA HACERLE CONOCER Y AMAR POR TODOS.

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En nuestro carisma Teresiano encontramos vetas que desde la espiritualidad pueden informar un tipo de EDUCACIÓN que apunte a la reconstrucción del tejido social desde el proyecto de Jesucristo, conectando al Dios que nos habita con la humanidad, como respuesta a las aspiraciones más profundas de integridad, libertad, amor en comunión.

Educamos para formar Iglesia, comunidad de discípulos de Jesucristo, que le sigue por el camino de las bienaventuranzas, dejándose iluminar por su Palabra, alimentándose de Eucaristía, y se va haciendo pobre y solidaria por la compasión con el sufrimiento que lleva a despojarse de sí y al amor que la redime, a CONOCER Y AMAR A JESUCRISTO Y HACERLE CONOCER Y AMAR POR TODOS/AS. Formada para el TRATO DE AMISTAD, el descubrimiento de su interioridad y la comunión con Dios presente en la historia y sentido último de la vida.